Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Lorena Montaño Alvarez

Colegio de Bachilleres

Lectura 6

Lectura 6

Fragmentos de F. Nietzsche

“Cuando el gran pensador desprecia a los hombres desprecia su pereza, porque por ella se asemejan a productos fabricados en serie indiferentes, indignos de evolución y de enseñanza. El hombre que no quiere pertenecer a la masa únicamente necesita dejar de demostrarse acomodaticio consigo mismo; según su propia conciencia que le grita: «¡sé tú mismo! Tú no eres eso que ahora haces, piensas, deseas».” Nietzsche F. Schopenhauer educador § 1

“Tus verdaderos educadores y formadores te revelan cuál es el auténtico sentido originario y la materia fundamental de tu ser, algo que en modo alguno puede ser educado ni formado y, en cualquier caso, difícilmente accesible, capturable, paralizable; tus educadores no pueden ser otra cosa que tus liberadores.” Ibíd., § 1

“Yo estimo tanto más a un filósofo cuanto más posibilidades tiene de dar ejemplo. No me cabe duda de que con el ejemplo puede atraer hacia sí pueblos enteros; la historia de la India, que prácticamente es la historia de la filosofía india, lo demuestra. Pero el ejemplo tiene que venir por el camino de la vida tangible, y no simplemente por el de los libros, esto es, justo como enseñaban los filósofos griegos, con su fisonomía, su actitud, su atuendo, su alimentación, con sus costumbres antes que con sus palabras o con sus escritos. Ibíd., § 3

“Cada hombre porta en su interior, como núcleo de su ser, una unicidad productiva; y, si llega a hacerse consciente de esta unicidad, se difunde a su alrededor un extraño resplandor, el resplandor de lo extraordinario.” Ibíd., § 3

“En cualquier estado en que estés, sírvete a ti mismo de fuente de experiencia. […] Depende de ti que todos los rasgos de tu vida tus ensayos, tus errores, tus faltas, tus ilusiones, tus sufrimientos, tu amor y tu esperanza entren sin excepción en tu designio. Este designio es llegar a ser tú mismo una cadena necesaria de anillos de la civilización y deducir de esta necesidad la necesidad en la marcha de la civilización universal. Cuando tu mirada haya adquirido bastante fuerza para ver el fondo en la fuente sombría de tu ser y de tus conocimientos, y quizá también te lleguen a ser visibles, en ese espejo, las constelaciones lejanas de las civilizaciones futuras. […] Es que no has aprendido aún que no hay miel más dulce que la del conocimiento, y que las nubes de aflicción que se ciernen sobre ti te han de servir también de urbe, de las que has de extraer la leche para refrescarte. Deja que llegue la época; tan sólo entonces verás cómo has escuchado la voz de la naturaleza, de esa naturaleza, que gobierna el universo por medio del placer; la misma vida que conduce a la vejez, conduce también a la sabiduría, goza constante del espíritu en esta dulce luz del sol; ambas, vejez y sabiduría llegan a ti por la misma vertiente de la vida: así lo ha querido la naturaleza. Entonces es el momento, sin que haya lugar a indignarse, de que la bruma de la muerte se aproxime. Hacia la luz, tu último movimiento; un hurra de conocimiento, tu último grito.” Nietzsche F. Humano demasiado humano. § 292    

Limitémonos, pues, a depurar nuestras opiniones y valoraciones y crear nuevas y propias tablas de valores —¡y no cavilemos más sobre el «valor moral de nuestros actos»! ¡Sí, amigos míos!  ¡Ya es hora de depurar con asco toda esa palabrería moral de unos sobre otros! ¡Debe repugnarnos dictar juicios morales! ¡Dejemos esta palabrería y este mal gusto a aquellos que no tienen otra cosa que hacer que arrastrar el pasado un trecho más por el tiempo y que personalmente no están nunca en el presente— estos son muchos, la mayoría! ¡Nosotros, en cambio, queremos llegar a ser lo que somos —los nuevos, los únicos, los incomparables, los que se fijan su propia ley, los que se crean a sí mismos! Y para tal fin debemos hacernos los mejores aprendices y descubridores de toda la legalidad y necesidad existente en el mundo: debemos ser físicos, para poder ser creadores en este sentido— en tanto que hasta ahora todas las valoraciones e ideales se han basado en el desconocimiento de la física o en contradicción con ella. Por tanto: ¡viva la física! Y, sobre todo, ¡viva todo lo que nos fuerza a ella —nuestra razonabilidad!” Nietzsche F. La gaya ciencia. § 335

“Pero los auténticos filósofos son hombres que dan órdenes y legislan: dicen «¡así debe ser!», son ellos los que determinan el «hacia dónde» y el «para qué» del ser humano, disponiendo aquí del trabajo previo de todos los obreros filosóficos, de todos los juzgadores del pasado —ellos extienden su mano creadora hacia el futuro, y todo lo que es y ha sido conviértase para ellos en medio, en instrumento, en martillo. Su «conocer» es crear, su crear es legislar, su voluntad de verdad es— voluntad de poder. — ¿Existen hoy tales filósofos? ¿Han existido ya tales filósofos? ¿No tienen que existir tales filósofos?…” Nietzsche F. § 211



escrito el 28 de marzo de 2012 por en Bloque I. Filosofía y Conciencia del Ser HUmano,Sentido Filosófico de la Formación Humana


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