Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Lorena Montaño Alvarez

Colegio de Bachilleres

Lectura 4

Lectura 4

Enajenación y Fetichismo

EL TÉRMINO “enajenación” comúnmente se refiere a un sentimiento de separación, de estar solo y lejos de otros. Para Marx, la enajenación no era un sentimiento ni una condición mental, sino una condición económica y social de la sociedad de clases–en particular, de la sociedad capitalista

El Che Guevara sostiene que la principal tarea de las revoluciones es liberar al ser humano de su enajenación. La categoría enajenación tiene un origen económico. Uno de sus posibles orígenes proviene del derecho romano, ya que  vender una casa equivalía a “enajenarla”. La casa deja de ser mía, pasa a ser de otro, pasa a ser “ajena”.

La enajenación, es cuando un proceso genera que el ser humano pierde algo, y ese algo se le vuelve ajeno. Después vamos a ver qué es lo que pierde el ser humano…Pero enajenar, entonces, quiere decir eso: algo deja de ser “mío”, deja de ser propio y se transforma en “ajeno”.

Alienar, en cambio, “alienación“, – que se usa como sinónimo de “enajenación” – tiene un origen más psicológico. Alienado, es el que no está en sí mismo, el que es “otro” de sí mismo, así lo define Hegel. La alienación es ser “otro de sí mismo”, dejar de ser uno, para pasar a ser otra persona. 

Qué significa pues la categoría de “enajenación”? Significa que el ser humano pierde algo de sí mismo. ¿Qué pierde? Pierde su esencia, dice Marx.

Quizás una de las formas más degradantes de la enajenación es la manera en que todo puede convertirse en un bien que puede ser comprado y vendido–inclusive el sexo. Hay otro aspecto de la enajenación que Marx llamó el “el fetichismo de los bienes”. Lo que él quiso decir con esta frase extraña es la manera en que la relación social entre seres humanos, en el contexto de la producción para el mercado capitalista, toma “la forma fantástica de una relación entre cosas”

Marx, dice: el trabajo en el capitalismo está completamente alienado. No nos pertenece, le pertenece a otro. Nosotros no marcamos el ritmo, el ritmo lo marca el jefe o el patrón, la “música” que nos marca el ritmo le pertenece al capital.

El producto de nuestro trabajo no nos pertenece. Le pertenece al patrón. 

¿Cómo se denomina esa pérdida? Enajenación, o alienación.

Entonces, si uno lo tuviera que resumir brutalmente (por la falta de tiempo), alienación o enajenación, que es la categoría central de todo el texto del Che “El socialismo y el hombre en Cuba”, sería aquel proceso mediante el cual el ser humano pierde algo, y eso que pierde se independiza del ser humano, cobra autonomía, pasa a regirse por sus propias leyes, y se le vuelve hostil, se le vuelve en contra. Lo que el ser humano pierde lo gana el mundo de las mercancías, el mundo de las cosas. El ser humano, que es el verdadero sujeto, se vuelve un objeto y se arrodilla ante el producto de su trabajo, el mundo mercantil. Las mercancías, los objetos producidos por el ser humano, que son objetos, se transmutan en el verdadero sujeto que oprime a su creador. Y no hay otra posibilidad, piensa el Che. Cuando existe la mercancía, cuando hay mercado, no queda otra que arrodillarse frente a la “magia” de la mercancía, frente al Mercado que es el verdadero Dios todo poder(oso). Por eso él se oponía tan fuertemente y con tanta vehemencia al socialismo mercantil, un curioso “experimento” que ya en esa época intentaban desarrollar los soviéticos, los polacos y los yugoslavos. Así les fue…

Uno puede apelar a una película o a una novela para explicar en forma este proceso de la enajenación en el mundo mercantil que explico Marx para analizar las sociedades postcapitalistas de transición al socialismo: la figura de Frankestein.

Frankestein es una criatura creada por un ser humano, un ser muerto que vuelve a la vida (el capital es trabajo muerto, objetivado, que vuelve a la vida…). Un monstruo, que luego intenta matar a su creador, al doctor que le dio vida (como el capital intenta explotar, subordinar y oprimir a su creador, la fuerza de trabajo). Este monstruo que quiere matar a su creador… ese proceso es el proceso de enajenación que nos intenta explicar Marx en 1844.

 Marx sostiene que el trabajo humano genera un producto que se vuelve en contra, y lo termina oprimiendo. Y nos quiere matar (porque el capital es como un vampiro –escribe Marx en El Capital– que necesita sangre humana fresca para seguir viviendo y reproducirse). Ese producto, ¿qué es?: el dinero, la mercancía, el capital, el mercado, el Estado, etc., etc., etc.

Todo esto – el mercado, el capital, el Estado – son productos del ser humano. Este Estado, que nos reprime, es un producto de las relaciones humanas. No es algo mágico. Pero es un Estado que se escapó de nuestro control, que cobró independencia, que sirve a otra gente, a otras clases, y que es completamente hostil contra nosotros.

Por eso Marx plantea que hay que luchar contra el Estado, hay que luchar contra la propiedad privada, contra el capital, contra la mercancía, contra el mercado, para terminar con la enajenación.



escrito el 13 de Marzo de 2012 por en Bloque I. Filosofía y Conciencia del Ser HUmano,Enajenación y Fetichismo


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